Karaage
Crujiente por fuera e irresistiblemente jugoso por dentro, este auténtico karaage japonés está lleno de sabor gracias a una sencilla marinada de salsa de soja. Un rápido doble frito crea el rebozado crujiente perfecto.

El karaage japonés es una de las comidas reconfortantes más queridas de Japón, y se disfruta en todas partes, desde cocinas caseras hasta restaurantes especializados. Aunque la lista de ingredientes es sencilla, dominar unas pocas técnicas pequeñas marca toda la diferencia.
El secreto está en dejar que el pollo se marine bien, cubrirlo generosamente con fécula de patata, y sacarlo brevemente del aceite antes de la fritura final. Estos sencillos pasos crean una costra increíblemente crujiente mientras mantienen la carne maravillosamente jugosa.
Qué necesitas
- 500 g de muslos de pollo deshuesados
- Fécula de patata, al gusto
- Aceite vegetal, para freír en abundante aceite
- <Marinada>
- 3 cucharadas de salsa de soja
- 3 cucharadas de sake (sake de cocina)
- 1 cucharada de jengibre rallado
- 1 cucharada de ajo rallado
Cómo prepararlo
Corta los muslos de pollo en trozos del tamaño de un bocado y sécalos por completo. Colócalos en una bolsa con cierre con la salsa de soja, el sake de cocina, el jengibre rallado y el ajo rallado. Masajea bien y refrigera durante unos 30 minutos.

Saca el pollo de la marinada y escurre el exceso de líquido. Cubre cada trozo generosamente con fécula de patata, repitiendo el rebozado dos o tres veces para crear una costra gruesa y crujiente.


Calienta suficiente aceite para sumergir por completo el pollo a 180 °C. Fríe durante 1½ minutos, luego da la vuelta a cada trozo y cocina otro 1½ minuto hasta que esté ligeramente dorado. Evita mover demasiado el pollo mientras se fríe.


Saca el pollo del aceite y déjalo reposar al aire durante unos 15 segundos. Sube la temperatura del aceite a 200 °C, y fríe de nuevo durante aproximadamente 1 minuto hasta que quede bien dorado y extra crujiente. Escurre bien y sirve con col rallada y mayonesa si lo deseas.



Consejos
- Para un rebozado extra crujiente, aplica la fécula de patata en dos o tres capas en lugar de cubrir el pollo una sola vez.
- Resiste la tentación de mover el pollo mientras se fríe. Dejarlo cocinar sin tocarlo ayuda a que el rebozado se mantenga intacto.
- Tras la primera fritura, deja que el pollo repose al aire durante unos 15 segundos antes de freírlo de nuevo. Este sencillo truco crea un exterior increíblemente crujiente mientras mantiene la carne jugosa.
Con qué acompañarlo


