Cebollas enteras asadas al horno con aceite de oliva
Las cebollas se asan enteras y envueltas en papel de aluminio hasta quedar tiernas y sorprendentemente dulces. Con aceite de oliva, sal y pimienta negra se consigue un plato sencillo que realza todo su sabor natural.

Con unas pocas cebollas se puede preparar un plato al horno muy sencillo pero sorprendentemente sabroso. Al cocinarlas con piel y envueltas en papel de aluminio, conservan la humedad y quedan tiernas y jugosas por dentro.
Después de unos 50 minutos en el horno, el sabor fuerte de la cebolla cruda desaparece y da paso a un dulzor profundo y suave. Son perfectas como guarnición de carnes o pescados, o como entrante caliente acompañado de una copa de sake.
Qué necesitas
- 2 cebollas
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- Una pizca de sal
- Una pizca de pimienta negra
- Perejil picado al gusto
Cómo prepararlo
Precalienta el horno a 200 °C. Deja la piel de las cebollas, corta ligeramente la base y haz un corte en forma de cruz desde la parte superior hasta aproximadamente dos tercios de su profundidad, sin llegar a separarlas.

Coloca cada cebolla sobre dos capas de papel de aluminio. Añade 1 cucharada de aceite de oliva sobre cada una, procurando que parte del aceite entre en los cortes, y envuélvelas bien.

Hornea a 200 °C durante unos 50 minutos, hasta que estén completamente tiernas. Abre con cuidado el papel de aluminio, sazona con sal y pimienta negra y termina con perejil al gusto.

Consejos
- Utiliza cebollas de un tamaño similar para que se cocinen de manera uniforme.
- Déjalas con piel durante el horneado. Esto ayuda a conservar la humedad y hace que el interior quede más tierno y jugoso.
- El tiempo de cocción puede variar según el tamaño. Si después de 50 minutos siguen firmes en el centro, hornéalas entre 5 y 10 minutos más.
Con qué acompañarlo


