En 1945, diez almacenes del sur de la isla de Awaji se unieron para formar una sola entidad. Desde entonces, el sake se elabora en un entorno naturalmente favorecido por los productos del mar de Setouchi y los recursos de la montaña. La producción se realiza íntegramente en el lugar. La ambición de la destilería es crear un sake en el que el rostro de su creador se refleje en cada botella.